viernes, febrero 27, 2009



Getsemaní, colonizada de nuevo


El barrio es invadido por extranjeros que cambian el estilo colonial de las casas
Nayel Martínez


“Aquí nació la insurgencia del pueblo cartagenero para que los chapetones se fueran de nuestro suelo, linda Cartagena y su barrio de Getsemaní”, así dice el himno del barrio (es el único con himno en Colombia). Pero los ‘chapetones’ están regresando a este histórico vecindario. La razón: los getsemanicenses venden sus casas con fachadas antiguas por unos fajos de dinero.


Jesús Aburto tiene 53 años, desde que nació vive en Getsemaní. “Esta casa tiene 108 años”, afirma orgullosamente mientras busca unos papeles viejos amarillos por el paso del tiempo en una mesa antigua, una de las muchas reliquias que posee. Su vivienda de tejas fue testigo de muchos acontecimientos del barrio, las paredes gastadas son una prueba de ello.

Aburto es el fundador de la Asociación Grupo Cívico Cultural Getsemaní, y una de las principales preocupaciones de los lugareños es la ‘invasión’ de extranjeros y nacionales del interior que compran casas en el barrio y les remodelan la fachada colonial.

Getsemaní es uno de los barrios más antiguos de Cartagena, las angostas calles y las casas están llenas de historia. En la Plaza Trinidad fue donde se dio el primer grito de independencia el 11 de noviembre de 1811. Fue así que los cartageneros fueron los primeros liberados de toda América Latina.

En 1984 Cartagena fue declarada por la Unesco como Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad, esto por las murallas que la rodean y la arquitectura colonial que conserva la ciudad. Getsemaní fue uno de los primeros barrios, junto al Centro y San Diego.


De las 23 manzanas del barrio, son muy pocas las que quedan habitadas por getsemanicenses, según un censo del Sisbén (Seguridad Social) en el 2006. En Getsemaní existen 631 casas, de las cuales más del 30 por ciento cambiaron de dueños. Eso fue hace dos años, ahora no existe ningún estudio que compruebe eso, pero los mismos habitantes lo saben: sus vecinos no son los mismos.
“Vendo casas para restaurar en el Barrio Getsemaní en Cartagena, Colombia”, reza un anuncio en la página web http://www.adoos.com/, muchos más se encuentran en otras páginas como http://www.mercadolibre.com/.


Aburto cuenta que un francés compró la casa de al lado, al mes la vivienda estaba remodelada totalmente y hasta botaron una chimenea antigua. “Ese día casi me muero, yo no quise ver eso, mejor me fui a la calle”, expresa pesaroso. Así mismo ha pasado con otras casas del barrio que han sido vendidas a italianos, españoles, gringos, y colombianos del interior.

“Un italiano hizo 4 garitas en su casa, ¿para qué?, nadie dijo nada” reclama. El barrio donde se filmaron algunas escenas de la película ‘El amor en los tiempos del cólera’, ha sido invadido por gente de dinero que llega y ofrece 2 mil millones de pesos a los habitantes, quienes ceden ante la difícil situación económica.


La casa más barata en Getsemaní puede costar 400 millones de pesos, esto para una en mal estado y pequeña. Para Aburto el gran problema es que “las modernizan mucho”, y si es asunto de hotel u hostal les hacen varios pisos. “Ya casi no hay nativos, en menos de 5 años extranjeros y gente del interior llegan ofreciendo precios altos”.

“Cuando sólo los ricos sean los dueños de las casas, ¿qué carajo vendrán a buscar los pobres?”, se pregunta Aburto, quien cree que un día sus dos hermanas cederán a la tentación de los euros y los dólares, y querrán vender la casa. A él no le quedará más remedio que aceptar la decisión.


Otra de las preocupaciones de los vecinos es el incremento de las tarifas de servicios básicos y los impuestos, por la presencia de extranjeros que están convirtiendo Getsemaní en un residencial. Si uno camina por calles del barrio se encontrará con barrios rótulos de ‘Se vende’, pero también con otros que dicen: “Cartageneros. Getsemanicenses. Aquí yace lo nuestro”.


Al problema de venta, se le suma el Transcaribe –transporte que se basa en un sistema tronco alimentado- que reestructurará vial y peatonalmente el barrio, desde la Media Luna (la primera calle) hasta la Plaza de la Trinidad. También un supuesto proyecto de la Sociedad Portuaria que pretende hacer un corredor desde el Puente Román hasta el Centro, eliminando una manzana completa del barrio que se encuentra frente a la Muralla del Pedregal. Un parque y una avenida sería el resultado final.


Getsemaní ha cambiado mucho, ya no se ve a los vecinos con ‘el juego de la lotería y la tablita’ (bingo), los apellidos tradicionales como Gaviria, Díaz, Corrales, han sido cambiados por unos de difícil pronunciación; la Media Luna ya no alberga varias farmacias, sólo una. Jugadores de béisbol no se ven más por las calles, las comadronas o parteras desaparecieron, así como han ido desapareciendo los getsemanicenses de su propio barrio.


“Esos raizales de Getsemaní van a defender su patrimonio. Si en 1811 una turba de gente de todas las clases de getsemanicenses se lanzaron a la Gobernación, al Cabildo y formaron su revolución, yo pienso que ahora cuando hay más claridad sobre sus derechos, harán su defensa con más fuerza”, así opinaba Mario Vitola en el 2005, cuando dio una entrevista para el libro ‘Getsemaní: Oralidad en atrios y petriles’. En realidad, no mucho ha cambiado, los vecinos no han sabido defender su patrimonio y el apodo ‘valeroso barrio de Getsemaní’ les ha quedado grande.